El pasado viernes 14 de Diciembre ocurrió lo imaginable en el colegio Sandy Hook Elementary de la ciudad de Newtown, Connecticut. Siendo residente de este estado me ha causado un dolor que no se puede explicar con palabras. Conociendo su gente, su tranquilidad ( que muchas veces encuentro ser demasiada), su ambiente festivo de época navideña, sus costumbres y en resumidas cuentas, siendo parte de la esencia que conforma su estilo de vida; he estado muy afectada por los hechos.
Durante los últimos tres días me la he pasado en casa con mi familia agradeciendo cada minuto que los tengo a mi lado y disfrutando de cada sonrisa que mi hija me regala.
Lastimosamente calamidades como la ocurrida en Newtown, son las que nos pegan un empujón para recordarnos que cada minuto que pasa es un regalo de vida y que en cualquier momento los regalos se acabaran para solo dejarnos los recuerdos que logramos construir.
Los ángeles de Connecticut nunca serán olvidados y aquellas familias siempre vivirán con el dolor de haberlos perdido demasiado temprano.
Hoy te invito a que hagas una pausa y agradezcas por lo que tienes a tu alrededor. Sonríe por el amanecer de cada mañana y termina tu día con la misma sonrisa que lo iniciaste.
Acompaño a el pueblo de Newtown en esta gran perdida y envío mis sentimientos de solidaridad a todas las persona que han sido afectadas directamente por este acto de terror, para que reciban la resignación y valentía que se necesita para seguir celebrando el milagro de la vida.
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Jamás los olvidaremos
y oramos por sus familiares para q Dios les ayude a soportar este dolor tan grande # connecticut